Día 2 · Detectando tus puntos de estrés

Respira y reconoce la belleza que hay en ti

Ayer nos ubicamos, hoy desde ese ‘estar presente’ vamos a detectar los puntos de estrés que hay en nuestro sistema. 

Es importante tomar consciencia de las tensiones internas que genera el estrés. 

Nuestro cuerpo es muy sensible a nuestros pensamientos, 
a nuestras sensaciones y a nuestras acciones. 

Cuando algo no lo entendemos o nos genera controversia nos tensa por dentro. 

Estas tensiones nos generan vicios en el cuerpo físico-etérico, algunos muy sutiles, que con el paso del tiempo pueden llevarnos a estados de estrés gradual y sin darnos cuenta estamos sumergidos en ritmos frenéticos. 

Ya no miramos hacia dentro ni tenemos tiempo para estar tranquilamente sentados mirando por la ventana, pasear por el bosque o ir al mar. 

Llegados a este punto estaremos ante un posible BurnOut. 

Muchos son los síntomas que nos pueden indicar un posible BurnOut, por ejemplo: 

  • Dolor de Espalda 
  • Agarrotamiento muscular 
  • Parálisis facial 
  • Indigestiones 
  • Acidez, reflujo, hernia de hiato…  
  • Pérdida de fuerza en las piernas 
  • Agotamiento 
  •  

Durante esta meditación vamos a detectar los puntos de estrés que sentimos en nuestro cuerpo físico-etérico. 

Y una vez detectados nos vamos a enfocar en deshacerlos. 

  • Tu Tarea en el día de hoy será mirar, reconocer y respirar en tus puntos de estrés. Dándoles su espacio y poniéndoles en su lugar conscientemente. 

*Al terminar la meditación toma nota de los puntos de estrés que detectes y durante el día vas a ir revisándolos con amor e integración. 

Esta es una tarea que puedes seguir realizando a lo largo del Reto e incluso llevarla más allá. 

Al final es una herramienta de autogestión. 

Estar presentes en el Ahora y el Aquí requiere pararse cada tanto 
a escucharse y mirarse para asegurarnos que Estamos Conscientes. 

Además de la fórmula que te compartimos en la meditación, también te aconsejamos que hagas un ejercicio que te ayudará todavía más a estar presente. 

Es muy sencillo. 

Ponte una alarma cada dos horas y cuando suene paras de lo que estés haciendo y haces una respiración profunda tomando consciencia de todo tu cuerpo. 

Y sigues con lo que estabas haciendo, hasta que generes el hábito de parar, respirar, centrarte y continuar. 

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